CLINICA DE ANSIEDAD: NUEVO SERVICIO EN UNIDEAS SALUD INTEGRAL


Los miedos, las fobias y la ansiedad tienen los días contados.

El desarrollo de programas estructurados que involucran estrategias Cognitivo-conductuales individuales y grupales constituyen el éxito del tratamiento de los diferentes trastornos de ansiedad ofrecido para diferentes edades en Unideas Salud Integral. Este tipo de programas marcan la diferencia porque “los miedos, las fobias y la ansiedad tienen los días contados” como afirma la Psicóloga encargada del programa. Cuando cada persona entiende porque, de donde, cuando aparecen y como pueden enfrentarse y extinguirse con un adecuado tratamiento clínico.

Un alto porcentaje de seres humanos sufren, a lo largo de su vida, algún trastorno psicológico, y en la génesis y mantenimiento de estos trastornos están implicados, por una parte, mecanismos inherentes al propio funcionamiento del trastorno (por ejemplo, procesos psicológicos que parecen ser relevantes en el mantenimiento de las fobias como la conducta de evitación) y, por otra, dificultades en las áreas personal, social, familiar y laboral.

El objetivo de los tratamientos psicológicos es definir esos mecanismos inherentes y determinar los factores personales y ambientales que pueden tener fuerte influencia en el origen y mantenimiento de los trastornos, generando un plan estructurado que aumente el conocimiento de lo que ocurre y de cómo funciona, así como de las estrategias que favorezcan la adaptación personal y la reducción o eliminación del trastorno.

Para tener una mejor comprensión de lo que es la ansiedad es indispensable establecer una diferencia entre los términos miedo, ansiedad y fobia.

El miedo o temor es una emoción primaria que cumple con una función comunicativa y de adaptación, puesto que implica una confrontación directa e inminente con una situación de amenaza, permitiendo la detección, la preparación del individuo para la acción y la confrontación. Para que cumpla con su función de supervivencia un requisito fundamental es que sea una respuesta instantánea.

La ansiedad a la vez involucra temor, pero su intensidad y persistencia es mayor aún cuando no se está expuesto al estimulo que la causa. En la ansiedad se presentan anticipaciones negativas asociadas que producen excesiva preocupación, malestar considerable, activación fisiológica y evitación. Constituye una emoción secundaria debido a que genera un estado afectivo negativo caracterizado por un estado de indefensión, por la inhabilidad percibida de predecir, controlar u obtener los resultados esperados, en ciertas situaciones.

La fobia es considerada como un miedo extremo que debe ser desproporcionado de acuerdo con las demandas de la situación. Se aceptan como irracionales, al ser provocadas por estímulos o situaciones que no representan un nivel de amenaza objetiva para el bienestar psicosocial del sujeto.

Las fobias son involuntarias y la intensidad del miedo que las constituye, involucra un nivel elevado de sufrimiento capaz de deteriorar el desempeño en las áreas de funcionamiento social, laboral, familiar o académico por lo cual se convierten en desadaptativas.

¿Que tan normales son los miedos en la infancia?
Los miedos tienen un significado en la vida del niño, varían, cambian de intensidad y evolucionan de acuerdo con el nivel de desarrollo en el que se encuentra. Algunos de los temores más comunes relacionados con la edad son: 0 a 2 años, la separación de las figuras de apego, la oscuridad y los animales. 3 a 5 años, separación, daño físico y personas con vestidos extraños. 6 a 8 años, daño físico, seres imaginarios, soledad, tormentas y colegio. 9 a 12 años: relaciones interpersonales, aspecto físico y muerte. 13 a 18 años: apariencia física

Existen temores que cumplen una función adaptativa porque permiten la preparación para hacerle frente a las situaciones desconocidas y que por si mismos generan elevados niveles de ansiedad aún con solo anticipar la presencia de la situación u objeto temido. Es el caso del primer día de colegio o de las primeras salidas en la adolescencia. Estos miedos deben desaparecer espontáneamente con el proceso evolutivo del niño, sin que se requiera de una intervención terapéutica. De lo contrarío pueden adquirir características clínicas y configurar un trastorno de ansiedad que se manifieste en los canales de respuesta motores, fisiológicos y cognitivos y que pueden variar de un niño a otro adquiriendo formas diferentes.

¿Como se pueden clasificar los trastornos de ansiedad?
Trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico con o sin agorafobia, fobias específicas, trastorno obsesivo-compulsivo, fobia social y estrés post-traumático.

Usted o algún miembro de su familia pueden necesitar ayuda, pregúntese si:
• Existen sentimientos de amenaza generados por miedos que le impiden salir a la calle, relacionarse con otras personas, permanecer en un sitio cerrado, hablar en público, viajar, etc. Es decir, cuando sienta que el temor o la inseguridad le impiden desarrollar sus habilidades y disfrutar de personas, animales y de las cosas que le rodean.
• Los pensamientos relacionados con la posibilidad de padecer graves enfermedades o contagiarse de ellas le llevan a conductas extrañas y repetitivas, de las que siente que no puede prescindir sin que su ausencia le genere ansiedad.
• Se siente “con los nervios de punta” y casi cualquier situación hace que pierda el control y sólo sabe responder con agresividad o con un llanto incontrolable.
• Se da cuenta de que fumar, beber o consumir cualquier otra sustancia, se ha convertido en una “ayuda” para hacerle frente a las situaciones temidas.
• El estrés empieza a mostrarse a través de síntomas psicosomáticos: insomnio, problemas digestivos, cardiovasculares, sexuales, etc.
• La ansiedad se vuelve una constante diaria, que impide la estabilidad y serenidad necesarias para mantener un pensamiento positivo, una conducta tranquila y el goce de los pequeños placeres cotidianos.
Información

Si ud. o algún miembro de su familia reconoce que alguna de las dificultades planteadas anteriormente afecta su calidad de vida, comuníquese con Unideas Salud Integral Psicología en el 412 96 45, en donde encontrará la asesoría necesaria para iniciar un tratamiento de acuerdo con las necesidades específicas de su caso.

La Fobia Social

La fobia social es un trastorno importante y muy incapacitante al que durante mucho tiempo no se le ha prestado la atención debida. Se diferencia de otros trastornos de ansiedad por el miedo y la evitación de un mayor número de situaciones interpersonales, que supone el componente nuclear de este cuadro clínico, y por la gran interferencia de los temores sociales en la vida cotidiana de los pacientes.

Los síntomas psicofisiológicos más frecuentemente experimentados ante una situación social son sudoración, temblores, taquicardia, confusión, falta de aire y rubor. Desde la perspectiva cognitiva, las personas tienden a centrar la atención excesivamente en sí mismos, con la creencia de que los demás están pendientes exclusivamente de sus conductas sociales; prestan una atención selectiva a los mensajes negativos de los demás hacia ellos, que atribuyen, además a fallas propias; recuerdan selectivamente las experiencias sociales negativas; subestiman sus habilidades en situaciones interpersonales; y por último, generan una gran cantidad de pensamientos derrotistas.

Cuando la persona con Fobia Social se encuentra en las situaciones sociales temidas experimenta una preocupación constante y teme que los demás la vean como una persona ansiosa, débil, rara o tonta. Además, estas personas pueden tener miedo a realizar cualquier tipo de actividad ante los demás (p. ej., hablar en público, escribir, comer, beber, o incluso cruzar una sala) porque creen que éstos se darán cuenta de su nerviosismo (p. ej., que les tiemblan la voz o las manos), y/o porque harán algo tonto o inapropiado (como equivocarse al hablar, tropezarse, o no saber qué decir).

La fobia social es el segundo trastorno fóbico más frecuentemente visto en la clínica, solo superado por la agorafobia. Puede afectar a un alto porcentaje de la población general sin que se consulte por ello.

¿Cuál es la edad de inicio?

La edad típica de inicio ha sido señalada como el final de la niñez o al comienzo de la adolescencia. No es extraño que la persona manifieste tener durante años una gran timidez o inhibición social. Algunas personas, no obstante, indican que el problema lo presentaban desde niños apareciendo como consecuencia de una experiencia estresante, humillante, o de ridículo, o bien puede haber ido consolidándose de forma lenta e insidiosa.

Ocasionalmente se le señala como precursora de la Fobia social en la adultez, por eso la detección temprana es un factor determinante en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico del trastorno.

Que el problema se manifieste o no puede depender, además, de las demandas que se le presentan a la persona a lo largo de su vida. Es decir, la FS puede pasar inadvertida hasta que se produce un cambio en la situación vital (ej., una perdida o un traslado que supongan tener que conocer gente nueva) laboral (ej., un ascenso que implique asistir a reuniones) o académica (ej., hacer presentaciones orales en clase) de la persona.
Muchas personas terminan por creer que "son así" y que no hay nada que puedan hacer además de resignarse a vivir con este problema y adaptarse a las limitaciones que supone. Esto no es cierto. En nuestro Servicio de Asistencia Psicológica contamos con un programa de tratamiento eficaz para ayudar a las personas a superar este problema.

TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL PARA EL TRATAMIENTO DE LA FOBIA SOCIAL

Los miedos sociales están entre las formas más comunes de ansiedad en la sociedad. La Fobia social, es un síndrome clínico, que puede impactar la vida de las personas, incrementar el riesgo de depresión, el abuso de sustancias, el suicidio y reducir las oportunidades de interacción social, sostener relaciones afectivas y mantenerlas. Una buena noticia es que las evidencias empíricas muestran que el tratamiento para la fobia social puede ser altamente efectivo y producir más cambios cuando se hace énfasis en el aprendizaje de nuevas herramientas y no solo en la educación y el tratamiento farmacológico.

El tratamiento de tipo cognitivo-conductual hace referencia al trabajo en dos niveles básicos: el de los pensamientos (aspecto cognitivo) que las personas tienen acerca de las situaciones que les producen miedo o ansiedad y acerca de sí mismas cuando quieren o tienen que enfrentarse a esas situaciones; y el del comportamiento que llevan a cabo (aspecto comportamental), lo que hacen y lo que no, en esas situaciones.

Modalidades de intervención
Muchas de las personas que reportan no tener éxito en su tratamiento reconocen que la mayor parte de las veces no conocen exactamente la naturaleza del problema y además sienten que las consultas se van extendiendo en el tiempo sin que ellos tengan una percepción de alivio de los síntomas. Además reportan que saben cuando inician su tratamiento, pero nunca saben si tendrá un fin, razón por la cual terminan abandonando el tratamiento y por lo tanto perpetuando los síntomas que hacen parte del cuadro clínico; concluyendo además que su problema ya no tendrá solución y cayendo la mayor parte de las veces en la desesperanza.

Pensando en estás dificultades y en las expectativas de los pacientes, existen ahora programas de entrenamiento estructurados que incluyen actividades individuales y grupales, contando con importantes ventajas entre ellas que el propio grupo representa en sí mismo una situación social, el apoyo que supone conocer a otras personas con el mismo problema, y la experiencia de aprender de los éxitos y avances de los otros en terapia.

¿Cómo está estructurado el programa?
El programa consta de 12 a 15 sesiones de tratamiento que incluye sesiones individuales y grupales semanales en las que el paciente pasa por fases de evaluación, información básica, auto-monitoreo, reestructuración cognitiva, entrenamiento de la atención, y exposición entre otros.
Las herramientas empleadas en la terapia incluyen: La utilización del vídeo en los ensayos con el fin de corregir esa imagen distorsionada que tienen de sí mismas y de su actuación. La persona puede comprobar (con asombro) que ni lo ha hecho tan mal, ni se "notaban" sus síntomas a pesar de que ella los viviera intensamente.
Abandono de las conductas de seguridad con el fin de reducir al mínimo posible el empleo de esos "trucos" sutiles que lo único que hacen es perpetuar el problema y, a veces, intensificarlo (si habla muy rápido para acabar antes puede que alguien no le entienda y tenga que repetir; si se tapa la cara puede que esto se note más que el rubor; si no se quita la chaqueta para que no le vean el sudor, es probable que sude todavía más, etc.)
Entrenamiento en cambio del foco de atención, es decir, entrenarse en atender más en los aspectos que facilitan la tarea (me escuchan con atención, me sonríen, ya no estoy tan nervioso/a como al principio, llevo el tema bien preparado, etc.) que en aquellos que lo único que van a conseguir es generar más ansiedad y obstaculizar el desempeño.
Quienes pueden necesitar este tipo de terapia?
Niños, adolescentes y adultos con sentimientos, pensamientos y comportamientos ansiosos que puedan afectar la interacción social.

Información
Para solicitar información y asesoría comuníquese con Unideas Salud Integral Psicología al 412 96 45, con gusto será orientado a cerca del programa de tratamiento recomendado para ud. o algún miembro de su familia.