Con frecuencia la agitada vida que llevamos nos produce estados
de tensión nerviosa que a la larga causan daños
físicos severos, por ejemplo algunos padecimientos
cardiovasculares. Sin embargo, nos cuesta trabajo mencionar
perturbaciones menos graves, que precisamente por serlos resultarían
importantes para detectar de forma temprana el deterioro de
nuestra calidad de vida e indicarnos la urgente necesidad
de corregirla. Uno de tales indicadores de tensión
nerviosa es el BRUXISMO.
Al principio, los periodos de bruxismo son esporádicos
y están asociados directamente a épocas de tensión
emocional (exámenes, negocios, problemas laborales,
etc.) pero luego al presentarse de forma reiterada las personas
se convierten en bruxistas permanentes.
Este esfuerzo reiterativo de los músculos masticatorios
no tarda en desencadenar dos consecuencias muy serias; por
un lado, el desgaste de los dientes y en ocasiones su fractura,
y por el otro la aparición de dolor y rigidez muscular.
En corto tiempo la presencia de esas dos perturbaciones determina
un desbalance del apoyo dental, que a la vez produce daño
de la articulación craneomandibular presentándose
una disfunción articular.
Esta disfunción articular o craneomandibular tiene
como síntomas más evidentes la aparición
de chasquidos al abrir y cerrar la boca, pero también
limitación permanente para abrirla. Como el desarrollo
de toda esta sintomatología suele acompañarse
por un Zumbido auditivo o dolores de cabeza muy fuertes que
no se asimilan a los normales. Por eso la importancia en el
uso de las placas Mio-Neurorelajantes que son de material
de última tecnología en látex blando
calibrado el cual es más económico tiene mayor
durabilidad y optimiza el tratamiento para hacerlo efectivo.